Historias

Conor McGregor y la impudicia

Fuente: EssentiallySports

Para quienes conozcan a Conor McGregor, saben de sobra que su histrionismo y ostentosidad hacen parte de su personalidad llamativa, las continuas vejaciones a sus oponentes dan sazón a las peleas y es lo que, en buena medida, le ha conseguido posicionarse como uno de los peleadores que más venden a nivel mundial.

Pero una cosa es el show, a muchos les gusta y está bien, es comprensible en su determinado contexto, el meollo del asunto es cuando el personaje se come a la persona… El irlandés y su ego inflado ha hecho que caiga en una espiral autodestructiva desde hace unos años ya, teniendo que pagar multas enormes y atravesar escarnios públicos que no han hecho mas que mermar su imagen, de héroe a villano.

Fue en el 2019 cuando cometió uno de sus actos más reprochados por todo el mundo, golpear en un pub (bar irlandés) a un hombre de 60 años el cual no quiso aceptar un trago de su whisky. La noticia corrió como el fuego, las criticas llovieron sobre él y fue la gota que colmó el vaso para muchos, como respuesta, McGregor reconoció su error y ofreció disculpas además de pagar una multa por $ 1,190 dólares al Tribunal de Distrito de Dublín. Sin embargo, el daño estaba hecho y poco o nada podía hacer para rescatar su imagen.

Los años pasaron y el irlandés continuó viéndose envuelto en más polémicas de toda índole, no fue hasta hace unos meses que se ha visto una actitud distinta y respetuosa con todos quienes lo tratan, incluso sus oponentes (los cuales eran objetivo principal de sus agravios). Parecía que por fin McGregor daba un giro de 180 grados… Pero la Vie en Rose duró poco.

Recientemente se le ha visto más soberbio, otra vez insultando y atacando desde su trinchera favorita: Twitter. Pero su actuar ha traspasado las palabras, según varios medios, el irlandés compró el pub Marble Arch (bar donde agredió al hombre de 60 años) por $ 2.7 millones de dólares, lo primero que hizo fue prohibir la entrada de por vida a Des Keogh, un cliente regular y conocido por todos en el barrio, cliente que llegaba casi siempre a la misma hora para relajarse con sus amigos y tomarse una cerveza en paz… Y sí, como sospechan, Des Keogh es el hombre al que agredió Conor McGregor en el 2019…

Vale preguntarse entonces, ¿por qué se celebra la impudicia de un hombre? Tal vez es idealizar la imagen de chico malo, de un ídolo de masas que puede hacer y deshacer a su antojo, o quizá es que el espectáculo nos ha superado como sociedad, es decir, la línea entre lo real y lo ficticio se vuelve invisible, olvidamos que detrás de cada suceso hay personas con vidas reales, con sentimientos, con problemas y alegrías, que han sufrido, que probablemente llegan a fin de mes con lo justo y su único escape es ir al bar local del pueblo a sentarse unos breves momentos con los amigos de toda la vida, luego aparece un magnate con ínfulas anacrónicas de Calígula y decide joderte la vida porque puede.

A veces parece que olvidamos que esa gente es como tú o como yo, que tenemos más en común con ellos que con un déspota millonario que actúa sin temor a las consecuencias. Para Conor McGregor este acto representa una demostración de poder y humor cínico, perfumado por el absurdismo absoluto, y es que para colmo el tipo probablemente el día de mañana se olvide de esto. Para Des Keogh, un hombre mayor que tuvo la valentía y dignidad de rehusarse a bailar al ritmo de un idiota con plata; significó el rechazo, la humillación y una injusta falta de respeto.

Espero, de todo corazón, que se reproche y señale fuertemente el actuar de Conor McGregor, que se deje de deificar el actuar de un cabestro sin educación y sin valores. La dignidad de Des Keogh está por encima de cualquier logro o reconocimiento que haya conseguido McGregor.



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